¿El alcoholismo es hereditario?

La adicción ha sido definida durante mucho tiempo como una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que afecta a los individuos y a las familias en su conjunto. El efecto de la adicción al alcohol en los centros de recompensa y motivación del cerebro ha demostrado aún más los componentes genéticos y hereditarios de la adicción. El trastorno por consumo de alcohol no es una excepción. Aunque este trastorno afecta a personas de todas las edades, razas, etnias y entornos socioeconómicos, el alcoholismo se ha relacionado con genes específicos. Aunque el alcoholismo se da en familias, la verdadera pregunta es ¿por qué se da en familias?

Aunque hay un componente genético en la presencia de este trastorno, la enfermedad del alcoholismo es mucho más compleja que la predisposición genética. De hecho, tanto la genética como los factores ambientales son responsables de que el alcoholismo sea prevalente entre las familias y se transmita de una generación a otra.

¿Qué causa el trastorno por consumo de alcohol?

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El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo informa que alrededor de 16 millones de personas en los Estados Unidos luchan contra el trastorno por consumo de alcohol. Debido a la prevalencia de este trastorno, los investigadores médicos siguen trabajando duro en la comprensión de los factores potenciales asociados con el alcoholismo. Uno de estos factores es que el alcoholismo es hereditario.

En general, se considera que el trastorno por consumo de sustancias implica varios factores de riesgo complejos como:

  • Genética
  • Entorno actual
  • Historia familiar
  • Trauma infantil
  • Género
  • Condición de salud mental
    • El estrés en casa, en el trabajo o en la escuela es también un factor importante que contribuye al trastorno por uso de sustancias. Por ejemplo, cuando un individuo se siente estresado puede consumir unas cuantas bebidas alcohólicas y sentirse instantáneamente relajado y aliviado. Este efecto calmante suele reforzar el deseo de consumir alcohol como mecanismo de afrontamiento del estrés. Más concretamente, los individuos que sufren enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia son propensos a luchar contra el trastorno por consumo de alcohol concurrente.

      Alcoholismo y genética

      Como se ha mencionado anteriormente, los científicos han examinado la genética en los linajes familiares para identificar posibles factores hereditarios que contribuyan a la adicción y el alcoholismo. En 2012, se publicaron algunas de las primeras investigaciones sobre la genética del trastorno por consumo de alcohol y la adicción. Este estudio informó de que 11 pares de genes estaban asociados con el riesgo de que los individuos bebieran demasiado y desarrollaran comportamientos compulsivos en torno al alcohol. Los signos de los factores genéticos del trastorno por consumo de alcohol incluyen:

      • Tener una mayor tolerancia a grandes cantidades de alcohol
      • Experimentar una reacción al alcohol diferente a la de los demás, lo que generalmente desencadena antojos
      • Repetir periodos de borracheras
      • Tener una compulsión a beber una vez que el individuo ha consumido incluso la menor cantidad de alcohol (incapaz de tomar sólo una copa)
      • Todos estos factores genéticos ayudan a explicar cómo el alcoholismo se da en las familias.

        Influencias familiares y ambientales en el desarrollo del alcoholismo

        La dinámica familiar, los antecedentes familiares y los factores ambientales contribuyen directamente a la probabilidad de que un individuo desarrolle el alcoholismo. La elección de automedicarse con alcohol es a menudo un rasgo aprendido de los diferentes miembros de la unidad familiar. Los miembros de la familia pueden animarse unos a otros a beber e incluso pueden ofrecerse a los niños o adolescentes que no pueden beber legalmente fuera de casa. Además, los niños y adolescentes que están expuestos a padres alcohólicos pueden ser más susceptibles de adoptar esta enfermedad mental insana. Cuando un individuo comienza a beber a una edad temprana, corre un riesgo mucho mayor de desarrollar alcoholismo.

        Aunque un niño no participe en el consumo de alcohol, si está expuesto a que sus padres beban en exceso, se le puede transmitir el mensaje de que beber a diario es normal. Los niños, en sus primeros años de desarrollo, observan y aprenden cómo comportarse en función de cómo sus padres interactúan con los demás, las sustancias y el mundo. Otros factores ambientales que pueden contribuir a desarrollar el alcoholismo que se da en las familias son:

        • Descuido
        • Abuso emocional/físico
        • Abuso sexual
        • Maltrato infantil
        • Acceso fácil al alcohol
        • Pobreza
        • Abuso de drogas
        • Abuso de alcohol
        • Abuso de drogas
        • Abuso de alcohol.
        • Padres ausentes
        • Adopción
        • Abandono
        • Estrés
        • Conflictos de relación
        • Cuando uno o más padres abusan del alcohol, es probable que el progenitor tenga pocas o ninguna capacidad de afrontamiento. A menudo, estos individuos encuentran alivio en el alcohol y continúan bebiendo para escapar de las emociones incómodas. Este tipo de entorno impide que los niños adopten las habilidades de afrontamiento saludables que necesitan para enfrentarse a la vida cotidiana. Además, la falta de habilidades de afrontamiento y la exposición a traumas pueden conducir al desarrollo de enfermedades mentales.

          Trastornos de salud mental y alcoholismo

          Los trastornos del estado de ánimo y la ansiedad no sólo están comúnmente ligados al trastorno por consumo de alcohol, sino que también se transmiten comúnmente a través de las familias. Cuando no se tratan, los síntomas de las enfermedades mentales pueden llevar a una persona a recurrir al alcohol u otras sustancias para automedicarse. Aunque cualquier enfermedad mental puede exponer a un individuo al alcoholismo, se sabe que las siguientes enfermedades mentales tienen vínculos genéticos, así como un aumento del alcoholismo:

          • Trastorno bipolar
          • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
          • Depresión
          • Trastorno de ansiedad generalizada
          • Trastorno de pánico
          • Trastorno por estrés postraumático (TEPT).trastorno por estrés traumático (TEPT)
          • Esquizofrenia
          • Trastorno de ansiedad social
          • Cuando un individuo tiene un trastorno de salud mental y un trastorno por consumo de alcohol concurrente, su tratamiento debe ser más completo. Además, un centro de tratamiento de diagnóstico dual es lo más apropiado para estas personas. Aunque el tratamiento puede ser más intensivo, la recuperación de un trastorno concurrente es posible.

            Cuidado con los signos de alcoholismo si viene de familia

            Aunque la genética, el entorno y la influencia familiar pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, todos los niños no están necesariamente destinados a convertirse en alcohólicos. Tener una predisposición genética para desarrollar el alcoholismo no significa que el individuo esté condenado a esta descorazonadora enfermedad. De hecho, en muchas familias en las que varios hijos tienen los mismos genes y la misma educación, no todos los hijos se convierten en alcohólicos.

            Tener un familiar cercano que sufra de alcoholismo no significa que usted o su ser querido vayan a sufrir también un trastorno por consumo de sustancias. Sin embargo, es una buena idea educarse sobre los signos del alcoholismo, especialmente porque es algo que se da en las familias:

            • Ser incapaz de resistir el impulso de beber
            • Imposible dejar de beber una vez que se empieza a beber
            • Sentir un intenso deseo de beber
            • Consumir alcohol para evitar el estrés, la ansiedad, la depresión u otros sentimientos incómodos
            • La necesidad de consumir mayores cantidades de alcohol para conseguir el efecto deseado
            • Experimentar síntomas de abstinencia de alcohol cuando se deja de beber, como temblores, cambios de humor, náuseas, insomnio o ansiedad
            • Si tiene un alto riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol o le preocupa su consumo de alcohol, debe hablar con su médico, con un profesional de la adicción o con un centro de rehabilitación de alcohol. Estos profesionales le ayudarán a determinar si ha desarrollado o no un problema con el alcohol y le sugerirán qué medidas debe tomar para tratar los problemas que está experimentando.

              Además, si sabe que el alcoholismo es algo que le viene de familia y le cuesta dejar la botella, puede que sea el momento de buscar ayuda. Si esto le suena a usted, póngase en contacto con nosotros hoy mismo para saber más sobre los programas de tratamiento de drogas y alcohol en Fort Lauderdale.

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