Equinococosis

La equinococosis humana es una enfermedad zoonótica (una enfermedad que se transmite al ser humano desde los animales) que está causada por parásitos, concretamente tenias del género Echinococcus. La equinococosis se presenta en 4 formas:

  • Equinococosis quística, también conocida como enfermedad hidatídica o hidatidosis, causada por la infección con un complejo de especies centrado en Echinococcus granulosus;

  • Equinococosis alveolar, causada por la infección con E. multilocularis;

  • Dos formas de equinococosis neotropical: la poliquística causada por la infección con E. vogeli; y

  • uniquística causada por E. oligarthrus.

  • Las dos formas más importantes, que tienen relevancia médica y de salud pública en el ser humano, son la equinococosis quística (EC) y la equinococosis alveolar (EA).

    Transmisión

    Un número de animales herbívoros y omnívoros actúan como huéspedes intermediarios de Echinococcus. Se infectan al ingerir los huevos del parásito en el agua y los alimentos contaminados, y el parásito se desarrolla en fases larvarias en las vísceras.

    Los carnívoros actúan como huéspedes definitivos del parásito, y albergan la tenia madura en su intestino. Los hospedadores definitivos se infectan a través del consumo de las vísceras de los hospedadores intermedios que contienen las larvas del parásito.

    Los humanos actúan como los llamados hospedadores intermedios accidentales en el sentido de que adquieren la infección de la misma manera que otros hospedadores intermedios, pero no participan en la transmisión de la infección al hospedador definitivo.

    Se reconocen varios genotipos distintos de E. granulosus, algunos de los cuales tienen preferencias distintas por los hospedadores intermedios. Algunos genotipos se consideran especies distintas de E. granulosus. No todos los genotipos causan infecciones en humanos. El genotipo que causa la gran mayoría de las infecciones de equinococosis quística en humanos se mantiene principalmente en un ciclo perro-oveja-perro, aunque también pueden estar implicados otros animales domésticos, como cabras, cerdos, vacas, camellos y yaks.

    La equinococosis alveolar suele producirse en un ciclo de vida silvestre entre zorros u otros carnívoros con pequeños mamíferos (principalmente roedores) que actúan como huéspedes intermedios. Los perros y gatos domésticos también pueden actuar como huéspedes definitivos.

    Signos y síntomas

    Equinococosis quística / enfermedad hidatídica

    La infección humana por E. granulosus conduce al desarrollo de uno o más quistes hidatídicos localizados con mayor frecuencia en el hígado y los pulmones, y con menor frecuencia en los huesos, los riñones, el bazo, los músculos y el sistema nervioso central.

    El periodo de incubación asintomático de la enfermedad puede durar muchos años hasta que los quistes hidatídicos crecen hasta un punto que desencadena signos clínicos, sin embargo, aproximadamente la mitad de los pacientes que reciben tratamiento médico para la infección lo hacen a los pocos años de su infección inicial con el parásito.

    El dolor abdominal, las náuseas y los vómitos se observan habitualmente cuando las hidátides se producen en el hígado. Si el pulmón está afectado, los signos clínicos incluyen tos crónica, dolor en el pecho y dificultad para respirar. Otros signos dependen de la localización de los quistes hidatídicos y de la presión ejercida sobre los tejidos circundantes. Los signos inespecíficos incluyen anorexia, pérdida de peso y debilidad.

    Equinococosis alveolar

    La equinococosis alveolar se caracteriza por un periodo de incubación asintomático de 5-15 años y el lento desarrollo de una lesión primaria de tipo tumoral que suele localizarse en el hígado. Los signos clínicos incluyen pérdida de peso, dolor abdominal, malestar general y signos de insuficiencia hepática.

    Las metástasis larvarias pueden extenderse a órganos adyacentes al hígado (por ejemplo, el bazo) o a lugares distantes (como los pulmones o el cerebro) tras la diseminación del parásito a través del sistema sanguíneo y linfático. Si no se trata, la equinococosis alveolar es progresiva y mortal.

    Distribución

    La equinococosis quística tiene una distribución mundial y se encuentra en todos los continentes excepto en la Antártida. La equinococosis alveolar se limita al hemisferio norte, en particular a las regiones de China, la Federación Rusa y los países de Europa continental y América del Norte.

    En las regiones endémicas, las tasas de incidencia humana de la equinococosis quística pueden alcanzar más de 50 por cada 100.000 personas-año, y los niveles de prevalencia pueden llegar al 5%-10% en partes de Argentina, Perú, África oriental, Asia central y China. En el ganado, la prevalencia de la equinococosis quística encontrada en los mataderos de las zonas hiperendémicas de Sudamérica varía entre el 20% y el 95% de los animales sacrificados.

    La mayor prevalencia se encuentra en las zonas rurales donde se sacrifican los animales más viejos. Dependiendo de la especie infectada, las pérdidas en la producción ganadera atribuibles a la equinococosis quística resultan de la condena del hígado y también pueden implicar la reducción del peso de la canal, la disminución del valor de la piel, la disminución de la producción de leche y la reducción de la fertilidad.

    Diagnóstico

    La imagen por ultrasonido es la técnica de elección para el diagnóstico tanto de la equinococosis quística como de la equinococosis alveolar en humanos. Esta técnica suele complementarse o validarse con la tomografía computarizada (TC) y/o la resonancia magnética (RM).

    Los quistes pueden ser descubiertos incidentalmente por la radiografía. Los anticuerpos específicos se detectan mediante diferentes pruebas serológicas y pueden apoyar el diagnóstico.
    La detección temprana de las infecciones por E. granulosus y E. multilocularis, especialmente en entornos de bajos recursos, sigue siendo necesaria para ayudar en la selección de las opciones de tratamiento clínico.

    Tratamiento

    Tanto la equinococosis quística como la equinococosis alveolar suelen ser costosas y complicadas de tratar, requiriendo a veces una cirugía extensa y/o una terapia farmacológica prolongada. Existen 4 opciones para el tratamiento de la equinococosis quística:

    • tratamiento percutáneo de los quistes hidatídicos con la técnica PAIR (Punción, Aspiración, Inyección, Reaspiración);
    • cirugía
    • tratamiento farmacológico antiinfeccioso
    • «observar y esperar».
      • La elección debe basarse principalmente en las imágenes ecográficas del quiste, siguiendo un enfoque específico para cada estadio, y también en la infraestructura médica y los recursos humanos disponibles.

        En el caso de la equinococosis alveolar, el diagnóstico precoz y la cirugía radical (tumoral) seguida de profilaxis antiinfecciosa con albendazol siguen siendo los elementos clave. Si la lesión está confinada, la cirugía radical puede ser curativa. Por desgracia, en muchos pacientes la enfermedad se diagnostica en una fase avanzada. En consecuencia, si se realiza una cirugía paliativa sin un tratamiento antiinfeccioso completo y eficaz, se producirán frecuentes recaídas.

        Carga sanitaria y económica

        Tanto la equinococosis quística como la equinococosis alveolar representan una carga de enfermedad considerable. En todo el mundo, puede haber más de un millón de personas que viven con estas enfermedades en un momento dado. Muchas de estas personas presentan síndromes clínicos graves que ponen en peligro su vida si no se tratan. Incluso con tratamiento, las personas a menudo se enfrentan a una calidad de vida reducida.

        En el caso de la equinococosis quística, hay una media del 2,2% de tasa de mortalidad postoperatoria para los pacientes quirúrgicos y alrededor del 6,5% de los casos recaen después de una intervención, lo que requiere un tiempo de recuperación prolongado.

        El Grupo de Referencia de Epidemiología de la Carga de Enfermedades de Transmisión Alimentaria (FERG) de la OMS de 2015 estimó que la equinococosis es la causa de 19 300 muertes y de unos 871 000 años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) (1) en todo el mundo cada año.

        Se calcula que los costes anuales asociados a la equinococosis quística ascienden a 3.000 millones de dólares en concepto de tratamiento de los casos y de pérdidas para la industria ganadera.

        Vigilancia, prevención y control

        Unos datos de vigilancia sólidos son fundamentales para mostrar la carga de la enfermedad y evaluar los progresos y el éxito de los programas de control. Sin embargo, al igual que en el caso de otras enfermedades desatendidas que se centran en poblaciones desatendidas y zonas remotas, los datos son especialmente escasos y necesitarán más atención si se quieren aplicar y medir los programas de control.

        Equinococosis quística / enfermedad hidatídica

        La vigilancia de la equinococosis quística en animales es difícil porque la infección es asintomática en el ganado y los perros. La vigilancia tampoco es reconocida o priorizada por las comunidades o los servicios veterinarios locales.

        La equinococosis quística es una enfermedad prevenible ya que involucra a especies de animales domésticos como huéspedes definitivos e intermedios. Se ha comprobado que la desparasitación periódica de los perros con praziquantel (al menos 4 veces al año), la mejora de la higiene en el sacrificio del ganado (incluida la destrucción adecuada de los despojos infectados) y las campañas de educación pública reducen y, en los países de ingresos altos, previenen la transmisión y alivian la carga de la enfermedad en los seres humanos.

        La vacunación de las ovejas con un antígeno recombinante de E. granulosus (EG95) ofrece perspectivas alentadoras para la prevención y el control. La vacuna se produce actualmente de forma comercial y está registrada en China y Argentina. Los ensayos realizados en Argentina demostraron el valor añadido de la vacunación de las ovejas, y en China la vacuna se está utilizando ampliamente.

        Un programa que combine la vacunación de los corderos, la desparasitación de los perros y el sacrificio de las ovejas más viejas podría conducir a la eliminación de la enfermedad de la equinococosis quística en los seres humanos en menos de 10 años.

        Equinococosis alveolar

        La prevención y el control de la equinococosis alveolar son más complejos, ya que el ciclo implica a especies de animales salvajes como huéspedes definitivos e intermedios. La desparasitación regular de los carnívoros domésticos que tienen acceso a los roedores salvajes debería ayudar a reducir el riesgo de infección en los seres humanos.

        La desparasitación de los huéspedes definitivos salvajes y vagabundos con cebos antihelmínticos dio lugar a reducciones significativas en la prevalencia de la equinococosis alveolar en estudios europeos y japoneses. El sacrificio de zorros y perros vagabundos sin dueño parece ser muy ineficiente. La sostenibilidad y la relación coste-beneficio de estas campañas son controvertidas.

        La OMS y la respuesta de los países

        Fortalecer la prevención y el control de la equinococosis

        Los grupos de trabajo informales sobre equinococosis se fundaron en 1985 bajo los auspicios de la OMS. Durante 10 años, bajo la dirección del profesor J. Eckert (Universidad de Zúrich, Suiza), los grupos organizaron reuniones de especialistas y promovieron el intercambio y la cooperación científica internacional en el campo de la investigación de la equinococosis. En 1995, la OMS modificó la estructura de los grupos y los transformó en un único grupo, el Grupo de Trabajo Informal de la OMS sobre Equinococosis (WHO-IWGE). La misión del WHO-IWGE es reforzar la prevención y el control de la equinococosis mediante una colaboración eficaz con los socios estratégicos y los sectores pertinentes. El actual presidente del WHO-IWGE es el profesor Thomas Junghanss (Universidad de Heidelberg, Alemania), y el copresidente es el profesor Okan Akhan (Universidad de Hacettepe, Turquía).

        El WHO-IWGE desarrolló en 1995 una clasificación estandarizada de la equinococosis quística (CE) que podría aplicarse en todos los entornos. En 2009, se publicó el consenso para el diagnóstico y el tratamiento de la EC y la equinococosis alveolar (EA) alcanzado por la OMS-IWGE (Brunetti et al., 2010), proporcionando directrices actualizadas para el diagnóstico y el tratamiento.

        El WHO-IWGE está en proceso de revisar el diagnóstico y el manejo clínico asociado de la equinococosis y de elaborar manuales técnicos con aplicabilidad práctica. Se han creado varios grupos de trabajo para cubrir los diferentes aspectos de las enfermedades y están trabajando en la creación de esos documentos. El grupo también está trabajando para promover la recopilación y el mapeo de datos epidemiológicos.

        Creación de capacidades para mejorar el diagnóstico precoz y el manejo clínico de la EC

        Los países endémicos han pedido a la OMS que proporcione apoyo en el diagnóstico precoz y el manejo clínico de la equinococosis quística. La OMS apoya el desarrollo de capacidades mediante cursos de formación dirigidos al personal médico y paramédico, centrados en el manejo clínico de la equinococosis quística en las zonas rurales de los países afectados. Este es un componente integral para apoyar la cobertura sanitaria universal.

        Marruecos emprendió un proyecto destinado a descentralizar las técnicas diagnósticas y terapéuticas y promover la estrategia PAIR (punción, aspiración, inyección, reaspiración) en las zonas rurales e hiperendémicas.

        Mongolia ha reconocido la importancia de la equinococosis como problema de salud pública y, a petición del Ministerio de Salud, la OMS realizó en 2013 un primer análisis de situación. El análisis se centró en la aplicación del diagnóstico precoz y en la creación de un sistema básico de vigilancia que abarcara a los seres humanos y a los animales para conocer la carga real de la enfermedad.

        Un estudio transversal realizado en Bulgaria, Rumanía y Turquía en 2014-2015, descubrió que la verdadera carga de la EC es poco conocida y que muchos casos permanecen asintomáticos, sin diagnóstico ni tratamiento médico adecuado. El estudio evaluó la prevalencia de la enfermedad entre las poblaciones rurales de los tres países.

        En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud / Oficina Regional de la OMS para las Américas (OPS) y Panaftosa elaboraron en 2017 un manual de control de la equinococosis quística. Se ha publicado en español.

        Trabajar con las autoridades veterinarias y de seguridad alimentaria para apoyar el desarrollo de programas de control de la equinococosis

        El ciclo de transmisión de la equinococosis quística (CE) involucra a los perros, y a los huéspedes intermedios, comúnmente las ovejas. Para romper el ciclo de transmisión, las medidas de control deben tener en cuenta a estos animales. Las medidas de control en perros y ovejas, como parte de un enfoque de Una Salud, incluyen la desparasitación de los perros con praziquantel al menos 4 veces al año y la vacunación de los corderos con la vacuna EG95.

        En el marco de Una Salud, la OMS y su socio, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), están apoyando el desarrollo de programas de control de la equinococosis que incluyen intervenciones en animales. Se celebran regularmente reuniones conjuntas y se presta apoyo técnico para promover el control, por ejemplo en los países de Asia Central y el Cáucaso Meridional.

        La OMS ayuda a los países a desarrollar y aplicar proyectos piloto que conduzcan a la validación de estrategias eficaces de control de la equinococosis quística. La colaboración con las autoridades veterinarias y de seguridad alimentaria, así como con otros sectores, es esencial para alcanzar los resultados a largo plazo de reducir la carga de la enfermedad y salvaguardar la cadena de valor alimentaria.

        La OMS está apoyando a los países individuales para desarrollar su programa de control de la EC, como en Mongolia. En 2018, se convocó una reunión multidisciplinaria de partes interesadas en Ulán Bator para comenzar a desarrollar el Plan de Acción Nacional para el control de la equinococosis. No se ha realizado ninguna inversión significativa para la equinococosis y, por lo tanto, los pasos programáticos han avanzado lentamente, pero la OMS continúa reuniendo a las partes interesadas y se han acordado nuevas acciones en 2019. La OMS también ha facilitado la validación de las pruebas de diagnóstico utilizadas para la equinococosis en perros que es importante para la vigilancia, y crear una línea de base en la provincia de Bayankhongor de Mongolia.

        China está integrando la prevención, el control y el tratamiento de la equinococosis en sus planes económicos y de desarrollo para llamar la atención sobre el vasto problema en el país, especialmente en la meseta tibetana, así como en las repúblicas de Asia Central.

        La OMS está promoviendo enfoques de «Una sola salud», como el desarrollado por el Dr. Larrieu en la Patagonia argentina, que implica a trabajadores sanitarios de la comunidad, la desparasitación de perros y la vacunación de ovejas.

        Mejorar los datos sobre la EC

        Los datos de vigilancia son clave para conocer la situación epidemiológica de la enfermedad y actuar en las zonas de riesgo, así como para establecer prioridades. Los datos también son necesarios para supervisar el progreso de las intervenciones y evaluar los resultados de las acciones de control.

        Los indicadores son variables específicas que ayudan al análisis de los datos y proporcionan herramientas a las autoridades sanitarias y a las personas implicadas en el control de la enfermedad. La OMS ha definido un nuevo conjunto de indicadores a nivel nacional y mundial para la EC y está desarrollando sistemas de información para orientar y ayudar a los países en la recopilación y notificación de datos.

        A nivel mundial, los indicadores son 1- Número de países endémicos para la EC, y 2- Número de países con control intensificado en áreas hiperendémicas. Un área hiperendémica se ha definido como un área con una incidencia anual de 5 casos humanos/100.000 personas.

        A nivel de país hay indicadores epidemiológicos e indicadores de progreso del control. Los indicadores epidemiológicos incluyen una combinación de vigilancia pasiva y activa. Los indicadores de control incluyen indicadores de impacto y de resultados.

        (1) Un AVAD (año de vida ajustado por discapacidad) puede considerarse como un año perdido de vida «sana». La suma de estos AVAD en toda la población, o la carga de la enfermedad, puede considerarse como una medida de la diferencia entre el estado de salud actual y una situación sanitaria ideal en la que toda la población vive hasta una edad avanzada sin enfermedades ni discapacidades.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *