LECTURAS RÁPIDAS

¿Te gusta la leche, los helados, la nata, el queso, pero a menudo te sientes hinchado o te duele el estómago después de comer estos productos? Estos síntomas podrían ser un indicio de intolerancia a la lactosa.

Puede que lo niegues porque siempre te ha gustado la leche y los productos lácteos, pero es un hecho que la intolerancia a la lactosa puede darse a cualquier edad. En otras palabras, tu sistema digestivo puede volverse repentinamente intolerante a la lactosa, un tipo de azúcar presente en la leche.

¿Qué causa la intolerancia repentina a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa se produce cuando el cuerpo no produce una sustancia llamada lactasa, que puede descomponer la lactosa en dos partes: glucosa y galactosa, lo que permite su fácil absorción en el torrente sanguíneo.

La falta de lactasa en el sistema digestivo retiene la lactosa, que es fermentada por las bacterias causando diarrea severa, vómitos, estómago hinchado, calambres y dolor.

En casos severos, puede incluso conducir al síndrome del intestino irritable (SII) y a la intolerancia a la proteína de la leche.

¿Es lo mismo la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a los lácteos?

La intolerancia a la lactosa y a los lácteos son dos condiciones diferentes y no deben confundirse. De hecho, los niños menores de 4 años son más alérgicos a las proteínas de los productos lácteos y no sólo a la lactosa.

Mientras que la intolerancia a la lactosa no es una afección peligrosa, la reacción alérgica a los productos lácteos necesita una intervención médica inmediata.

La intolerancia a los lácteos afecta al sistema inmunitario, ya que el cuerpo cree que las proteínas presentes en los productos lácteos son sus invasoras. Puede causar erupciones graves, urticaria, problemas para respirar y tragar, opresión en la garganta, etc.

En casos raros, puede conducir a la anafilaxia que causa confusión severa, mareos, respiración rápida o corta y si no se trata a tiempo, podría volverse fatal.

Cómo hacerse la prueba de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se diagnostica realizando algunas pruebas. La prueba habitual consiste en beber un líquido rico en lactosa y medir la glucosa en el torrente sanguíneo. Si los niveles de glucosa no se elevan, es seguro que eres alérgico a la lactosa.

Cómo afrontarlo

Si te encanta la leche y los productos lácteos ser alérgico a la lactosa es duro. Puedes ser propenso a trastornos relacionados con los huesos como la osteopenia, la osteoporosis y la malnutrición, ya que tu cuerpo no estaría recibiendo suficiente calcio, proteínas, vitaminas A, B12 y D, magnesio y zinc.

Puedes elegir entre leche y otros productos con menos lactasa, soja, leche de almendras o suplementos de enzimas de lactasa para digerir la lactosa. Habla con tu médico y nutricionista para un plan de alimentación adecuado.

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