Músculos del suelo pélvico

  • Por la Dra. Liji Thomas, MD

    El suelo pélvico es una fina pero fuerte lámina de músculo y tejido conectivo que cierra la cavidad pélvica desde abajo. Sostiene los órganos pélvicos, que incluyen la vejiga urinaria, el útero, el cuello uterino y la vagina, y la última parte del intestino grueso (el recto) en las mujeres. En los hombres, contiene la vejiga y el recto.

    Los músculos que componen el suelo pélvico son el elevador del ano y los músculos coccígeos que se unen para sellar la cavidad pélvica, formando el diafragma pélvico. El elevador del ano consta de dos partes, el músculo pubococcígeo interno y el músculo iliococcígeo externo, ambos unidos al sacro por la parte posterior pero partiendo de los huesos púbicos y de los huesos ilios, respectivamente, por delante.

    Estos músculos forman un amplio arnés a modo de hamaca, que parte de todo el hueso pélvico en forma de abanico y se conecta con los órganos pélvicos a través de fibras musculares circulares firmemente envueltas y engrosamientos del tejido fibroso que lo envuelve.

    Los músculos pubococcígeos pasan hacia atrás dejando un hueco en el centro, que es donde se encuentran los conductos para los órganos pélvicos. Este es el hiato urogenital. El resto del elevador del ano está formado por el iliococcígeo, más delgado. Sus fibras se unen detrás del ano para formar una placa de tejido conectivo fuerte llamada placa del elevador, que sostiene los órganos pélvicos en reposo.

    El suelo pélvico tiene dos aberturas para cada uno de los pasajes al exterior, el hiato urogenital y el hiato rectal. En las mujeres, la vagina y la uretra pasan por el hiato urogenital y el recto pasa por el hiato rectal. En los hombres, la uretra pasa por el hiato urogenital y el recto por el hiato rectal.

    Suelo pélvico femenino etiquetado – Imagen Copyright: Alila Medical Media /

    Funciones del suelo pélvico

    Los músculos pélvicos forman esfínteres circulares para controlar el paso de sustancias a través de cada uno de estos conductos, es decir, el esfínter uretral y el esfínter anal. Por lo tanto, la continencia es una función importante del suelo pélvico.

    Estos músculos son los responsables de dar el control sobre la micción, la defecación y la flatulencia. También participan en los orgasmos. Sostienen los órganos pélvicos contra la gravedad, manteniéndolos en posición durante los momentos de mayor presión abdominal, como cuando se estornuda o se ríe. Cuando la vejiga se tensa para forzar la salida de la orina, se produce una relajación coordinada de la parte del músculo que rodea la uretra para permitir que la orina salga al exterior. Una relajación similar se produce durante la defecación, el parto y el coito vaginal.

    Cuando el suelo pélvico se contrae, los órganos que sostiene se elevan más y los conductos se cierran. Cuando se relaja, en cambio, la lámina muscular desciende y los orificios se abren.

    Importancia del suelo pélvico

    La importancia de esta lámina muscular es inmensa. Forma parte de la musculatura central, un grupo de músculos voluntarios que se encargan de mantener la postura, la posición de los órganos abdominales y la presión intraabdominal. Trabajan junto con los músculos abdominales profundos y los músculos de la espalda para mantener el cuerpo recto sin fatigarse. En una situación ideal, los cambios de presión en el interior del abdomen que se producen, por ejemplo, al toser, estornudar o levantar algo pesado, se regulan automáticamente entre los músculos abdominales, de la espalda y del suelo pélvico. A medida que la presión aumenta, se contraen para sostener la columna vertebral y los órganos abdominales para que no se desplacen, y el cuerpo realiza la acción sin problemas.

    Sin embargo, el debilitamiento de los músculos centrales provoca la alteración de este ritmo. Por ejemplo, cuando los músculos del suelo pélvico están dañados, el aumento de la presión intraabdominal empuja hacia abajo el suelo pélvico débil, haciendo que los órganos pélvicos desciendan más. Si esto dura mucho tiempo, los órganos pélvicos cambian permanentemente de posición, lo que se denomina prolapso de órganos pélvicos. Los síntomas de esto pueden ir desde la incontinencia de esfuerzo hasta el descenso real del útero a través de la abertura vaginal.

    El suelo pélvico en sí no es visible desde el exterior, pero puede entrenarse mediante ejercicios conscientes. Cuando la placa de los elevadores es débil, los órganos pélvicos se hunden y pueden deslizarse a través del hiato urogenital ampliado.

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      • Escrito por

        Dr. Liji Thomas

        La Dra. Liji Thomas es una ginecóloga-obstetra, que se graduó en la Facultad de Medicina del Gobierno, Universidad de Calicut, Kerala, en 2001. Liji ejerció como consultora a tiempo completo en obstetricia/ginecología en un hospital privado durante unos años después de su graduación. Ha asesorado a cientos de pacientes que se enfrentaban a problemas relacionados con el embarazo y la infertilidad, y ha estado a cargo de más de 2.000 partos, esforzándose siempre por conseguir un parto normal en lugar de operativo.

        Última actualización: 23 de agosto de 2018

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