Sífilis congénita

Resumen del tema

La sífilis congénita se produce cuando la sífilis de la madre no se trata durante el embarazo y se transmite al bebé a través de la placenta. Un bebé también puede infectarse de sífilis durante el parto o el alumbramiento.

El riesgo de infectar al bebé es mayor cuando la madre está en las primeras fases de la sífilis. Pero la infección es posible en cualquier momento del embarazo.

Es muy importante que la mujer embarazada se haga un análisis de sangre para detectar la sífilis. El riesgo de que el bebé contraiga la sífilis se reduce considerablemente si la madre recibe tratamiento durante el embarazo. Si la madre recibe tratamiento antes de la semana 16 de su embarazo, el bebé no suele infectarse.

Si una madre infectada no recibe tratamiento, la madre puede abortar, o el bebé puede nacer muerto, morir poco después de nacer, nacer antes de tiempo o estar infectado por la sífilis.

Las complicaciones que pueden aparecer en un bebé cuya madre infectada no ha recibido tratamiento incluyen:

  • Un puente nasal plano (nariz en silla de montar).
  • Dientes incisivos permanentes con forma de clavija, muy espaciados y con muescas en el extremo con una deformación en forma de media luna en el centro (dientes con muescas o dientes de Hutchinson).
  • Inflamación de la córnea, que puede causar ceguera (queratitis intersticial).
  • Una complicación progresiva, incapacitante y potencialmente mortal que afecta al cerebro (neurosífilis).
  • Sordera.
  • Deformidades óseas.
    • Los antibióticos pueden prevenir la progresión de la enfermedad en un bebé infectado. Pero los problemas que ya se han desarrollado pueden no ser reversibles.

      Si el bebé vive más allá de los primeros 6 a 12 meses y no recibe tratamiento, la enfermedad puede progresar a una etapa latente en la que no se presentan síntomas pero pueden aparecer complicaciones con el tiempo.

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